¿Puede un profeta mormón renunciar?

abril 1, 2013 • Acerca de los mormones • Views: 1980

mormon-leadersLos mormones, o miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, creen que los profetas o líderes de la Iglesia, son elegidos y llamados por Dios. Los profetas y los apóstoles son llamados a servir al Señor por el resto de sus vidas, como lo fueron los apóstoles en la Iglesia antigua de Cristo. La renuncia de un profeta es siempre posible, ya que los mormones creen en el don divino de la elección. Una pregunta más precisa es la siguiente: ¿Renunciaría alguna vez un profeta mormón?

El primer pensamiento que viene a mí, es la historia del antiguo profeta Jonás. Jonás fue ordenado por Dios para predicar a los ninivitas. Por supuesto, lo primero que surge en mi cabeza son las brillantes y alegres canciones de la película de los Veggie Tales. Pero la realidad es un poco más seria. En Jonás 1, Dios ordena al profeta que fuera a Nínive y llamara a la gente al arrepentimiento o serían destruidos. Jonás 1:3 registra su respuesta: “Pero Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová”. Compró un pasaje en un barco de vela en dirección opuesta a Nínive. Una gran tormenta se levantó, y los marineros en el barco estaban asustados. Y echaron suertes para ver qué persona estaba causando este mal, y la suerte cayó sobre Jonás. Él admitió que había huido del Señor. Para salvarse, los marineros arrojaron a Jonás al mar. El mar detuvo su furia, y Jonás fue tragado por un gran pez.

Mientras estaba en el vientre del pez, Jonás se arrepintió. En Jonás 2:2-4 él dice: “Clamé en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. … Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo”. Luego del sincero arrepentimiento de Jonás, el pez lo escupió en tierra seca.

¿Qué tiene esto que ver con un profeta hoy en día? Jonás era un profeta de Dios. Él estaba en “el vientre del infierno”, porque sabía que había desobedecido deliberadamente a su Dios. Jonás usó su don divino del albedrío para huir de sus responsabilidades, pero no las podía olvidar.

thomas-spencer-monson-mormonLos profetas son llamados por Dios para servir a Sus hijos. Él prepara a Sus profetas para su sagrada vocación, y Él mismo los elige.

El presidente Gordon B. Hinckley, entonces Primer Consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y más tarde profeta de la Iglesia, dijo en un artículo de 1991 titulado “Te damos, Señor, nuestras gracias” :

Estoy profundamente agradecido no sólo por José Smith como el profeta que sirvió como un instrumento en las manos del Todopoderoso en la restauración de esta obra, sino también por todos aquellos que le han seguido. Un estudio de sus vidas revelará la manera en que el Señor los ha elegido, los ha refinado, y los ha moldeado a sus propósitos eternos. José Smith declaró en una ocasión: ‘Soy como una enorme piedra áspera que viene rodando desde lo alto de la montaña;… todo este corro infernal le allana esta aspereza acá y esta otra más allá. Y así llegaré a ser dardo pulido y terso en la aljaba del Todopoderoso’ (Enseñanzas del Profeta José Smith, sel. Joseph Fielding Smith, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1938, p 304)

Así ha sido con los que lo han sucedido. A través de muchos años de dedicado servicio, han sido perfeccionados, apaleados, aventados y moldeado para los propósitos del Todopoderoso. ¿Puede alguien dudar de esto después de la lectura de la vida de los hombres como Brigham Young, Wilford Woodruff, y Joseph F. Smith? El Señor sometió sus corazones y refinado sus naturalezas para prepararlos para la gran y sagrada responsabilidad que después recaería sobre ellos.

La forma en que la Iglesia de Jesucristo está organizada significa, también, que un profeta no tiene que renunciar a su vocación, incluso si su salud está fallando. Dios da “llaves” del sacerdocio a Sus profetas para que puedan supervisar el Reino de Dios en la tierra. Los doce apóstoles, tanto de la antigüedad y en la Iglesia de Jesucristo de hoy, también tienen estas llaves, y son capaces de utilizarlas en la administración de los asuntos del reino, siempre y cuando un profeta esté incapacitado. Esto ha ocurrido varias veces en la historia de la Iglesia SUD.

Amos 3:7 dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Doctrina y Convenios (otro libro de Escrituras en la fe SUD) 1:38 dice:

Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo.

Un profeta no puede conocer la voluntad del Señor a menos que y hasta que el Señor se lo diga. La comunicación es vital en esta relación, así como la confianza. Un profeta tiene absoluta confianza en el Señor, y el Señor tiene confianza en su siervo, el profeta. Después de todo, el Señor lo preparó para estar a la altura de la tarea. En Juan 15:15-16 el Señor dice: “Ya no os llamaré siervos… pero os he llamado amigos…. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”.

Sí, siempre es posible que un profeta renuncie a su llamamiento. Un profeta tiene la capacidad de elegir. Pero el Señor no va a elegir a un profeta a quien no pueda confiarle el cumplimiento de sus responsabilidades.

Este artículo fue escrito por Lisa Montague, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Recursos Adicionales:

Profetas modernos

Profeta Thomas S. Monson

Verdaderos mormones

 

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