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	<title>muerte Archives - Los Mormones</title>
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	<description>La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</description>
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		<title>Su familia murió mientra servia misión, una verdadera historia de fe.</title>
		<link>https://losmormones.org/2176/misionera-relata-su-vivencia-luego-de-un-ano-de-la-muerte-de-su-familia</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Yamil Inostroza]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 18:03:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Experiencias misionales]]></category>
		<category><![CDATA[Los Mormones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="983" height="673" src="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg 983w, https://losmormones.org/files/2015/03/19750-300x205.jpg 300w" sizes="(max-width: 983px) 100vw, 983px" />Por LDSLiving.com Mientras servía como misionera en la Misión Vancouver Washington, mi familia murió en casa (inclusive mi padre, mi madre y 2 de mis hermanos) a causa de una fuga de monóxido de carbono. Pero hay esperanza de sanación que solo puede ser encontrada a través del evangelio de Jesucristo. El 24 de agosto &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="983" height="673" src="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg 983w, https://losmormones.org/files/2015/03/19750-300x205.jpg 300w" sizes="(max-width: 983px) 100vw, 983px" /><p><em>Por LDSLiving.com</em></p>
<p><em>Mientras servía como misionera en la Misión Vancouver Washington, mi familia murió en casa (inclusive mi padre, mi madre y 2 de mis hermanos) a causa de una fuga de monóxido de carbono. Pero hay esperanza de sanación que solo puede ser encontrada a través del evangelio de Jesucristo.</em><span id="more-2176"></span></p>
<p>El 24 de agosto de 2013, el élder Jeffrey E. Holland vino a visitar nuestra misión. Todos los misioneros estaban reunimos en uno de los edificio de la Iglesia, ansiosos de conocerlo. Habló con tal poder que recuerdo el Espíritu testificándome que él era efectivamente un apóstol del Señor y que todo lo que dijo era de Dios.</p>
<p>Recuerdo que nos dio una promesa a cada uno de nosotros. Nos dijo que “al servir sus misiones con todo su corazón, mente y fuerza, sus familias serán protegidas”. Me hice la promesa a mi misma, en ese momento, que sin importar cuan agotada alguna vez me sintiera, iba a servir al Señor lo mejor que pudiera.</p>
<p>El tiempo pasó y enfrenté muchas dificultades. Durante un periodo particularmente difícil le pedí una bendición a uno de mis líderes de zona. En la bendición me dijo que no necesitaba preocuparme por mi hogar, que mi familia estaba segura y permanecerían a salvo a causa de mi decisión de servir. Una vez más, sentí la seguridad de que el Señor guardaría sus promesas.</p>
<p>Pero el 23 de febrero del 2014, justo 3 días después de cumplir un años desde que dejé el Centro de Capacitación Misional, mi vida cambió para siempre.</p>
<p>Eran las 10:30 de una noche de domingo y en el momento en que terminaba de hacer mi oración para ir a dormir, golpearon la puerta. Después de una desconcertante pausa, mi compañera y yo fuimos a responder a la puerta. Ahí estaban las últimas dos personas que hubiéramos esperados que estuvieran: nuestro presidente de misión y su querida esposa, ambos con una expresión de gravedad.</p>
<p>Me dieron un abrazo y en ese momento supe que algo andaba muy, muy mal. Con lagrimas en sus ojos y con voz temblorosa, mi presidente de misión me dijo lo inimaginable. Había ocurrido un accidente en mi casa en Idaho. Durante la noche anterior la casa se había llenado de monóxido de carbono, matando así a mi mamá, mi papá y mis dos hermanos menores, Keegan y Liam.</p>
<p>Estaba tan consternada que no podía respirar. No podía creerlo. Recién había hablado con ellos en Navidad. Recién le había escrito un correo electrónico a mi mamá la semana pasada. Pero, entre más trataba de negarlo, sabía en mi corazón que era verdad. Mi compañera y yo empacamos algunas cosas y pasamos la noche en la casa de misión.</p>
<p>Mi presidente de misión ofreció darme una bendición. Sentí que necesitaba una con urgencia y me dio una poderosa bendición. Aunque no puedo recordar todas las palabras que dijo, si recuerdo la paz que sentí y que me consoló. Sin embargo esa noche me acosté sin poder dormir, el desastre no me había golpeado totalmente aún.</p>
<p>El día siguiente se volvió como una nebulosa mientras recibía muchas cartas de apoyo. Se me permitió hablar con mi tercer hermano, Ian, quién también estuvo lejos de la tragedia porque estaba sirviendo una misión en la Misión Dakota del Sur Rapid City. Ambos estabamos confundidos e inseguros sobre lo que íbamos a hacer sin nuestra familia.</p>
<p>La semana siguiente, volé a Salt Lake City y me encontré con Ian. Habías pasado 18 meses en los que no nos habíamos visto y estaba muy feliz de verlo. Volamos juntos a Pocatello y nos bajamos del avión abrazados. Saludamos a otros miembros de nuestra familia mientras lloraban. Así es como nuestra familia nos vió: unidos en el intento de permanecer juntos y aprender del otro para apoyarnos.</p>
<p>Para mi, el tenerlo conmigo me brindó fortaleza. Eramos inseparables esa semana.</p>
<h2>El funeral</h2>
<p><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19751.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2178" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19751.jpg" alt="19751" width="794" height="534" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19751.jpg 794w, https://losmormones.org/files/2015/03/19751-300x202.jpg 300w" sizes="(max-width: 794px) 100vw, 794px" /></a></p>
<p>Vimos tremendas demostraciones de cariño durante el funeral. Tantas personas asistieron que lo tuvieron que transmitir a dos centros de estaca.</p>
<p>Sabíamos que muchas de las personas que asistirían no eran miembros de la Iglesia. Las personas que hablaron testificaron del plan de salvación y alguien cantó la canción “Sus manos”. El Espíritu era muy fuerte y hubieron muchos que comentaron sobre el sentimiento de paz presente.</p>
<p>Un miembro de los Setenta, el élder Lawrence E. Corbridge, también asistió al funeral y compartió una carta escrita por el presidente Monson para nuestra familia. El presidente Monson escribió: “En este difícil momento, es difícil entender desde una perspectiva mortal, pero necesitamos entender que la muerte es un paso necesario, y su familia se está preparando para unirse otra vez”. Estas palabras y el apoyo que recibimos de la Iglesia entregó mucho consuelo a nuestra familia y mostró a todos en el funeral (miembros y no miembros) que los líderes de la Iglesia se preocupan profunda e individualmente de sus miembros.</p>
<h2>Comenzar una “nueva normalidad”</h2>
<p>No mucho después de eso, estaba hablando con un amigo muy cercano que también había perdido a su madre inesperadamente hace 6 meses. Mientras conversábamos sobre nuestros sentimiento, sobre la vida y sobre lo que ibamos a haber, ella me dijo: “solo trato de descubrir mi nueva normalidad”</p>
<p>Esa frase me golpeó. La vida que conocía antes se había ido y nunca iba a volver a ser lo mismo. Pero mi vida se adaptaría, de alguna manera, al abrupto cambio y algún día volvería a ser “normal” otra vez. Sería diferente, sería nuevo y eventualmente se llegaría a ser mi nueva normalidad.</p>
<p>Al comienzo, en medio del intento de recobrar y encontrar mi “nueva normalidad”, otra pregunta nos perseguía a mi hermano y a mí: “¿cuando van a volver al campo misional?”</p>
<p>Ninguno de nosotros estaba seguro de qué era lo que se esperaba que hiciéramos, pero ambos queríamos hacer lo correcto. Por tanto decidimos que ambos oraríamos por separado para descubrirlo en nuestras mentes y tomar nuestra mejor decisión. Pasaron un par de días e Ian sintió que ya había recibido sus respuesta de inmediato y que tenía la impresión de que debía permanecer en la casa. Yo, por el otro lado, sentía que el Señor no estaba respondiendo mis oraciones.</p>
<p>La mañana del sábado siguiente un claro pensamiento vino a mi mente. Supe que no era yo. Simplemente decía “necesitas escribir un blog sobre tu experiencia”. Pense que era raro. Había blogueado durante mi misión luego que la Primera Presidencia anunciara que los misioneros comenzarían a usar herramientas de proselitismo en línea, pero compartía, más que nada, impresiones sobre las escrituras. Nunca compartí nada muy personal, pero entre más pensaba sobre eso, más sentía que era lo correcto. Había recibido una respuesta. No sabía cómo lo haría, pero la impresión era muy fuerte.</p>
<p>Para seguir mi impresión, comencé a escribir sobre mi experiencia. Mi primera entrada fue corta y simple, explicaba lo que había pasado y el objetivo de mi blog.</p>
<p>No estaba muy segura de qué esperar de todo esto y no sabía si alguien lo iba a leer, pero definitivamente no estaba esperando la respuesta que obtuve. Mis amigos no solo me animaron, sino que también lo compartieron con sus amigos y eso llevó a que personas que nunca había conocido también compartieran mi historia y mi testimonio.</p>
<p>Empecé a recibir mensajes de personas que habían leído mis publicaciones. Algunos me dejaron mensajes de gratitud y me dijeron que mis palabras habían sido la respuesta a sus oraciones. Otros me explicaban que habían perdido a un ser querido pero nunca supieron cómo compartir sus sentimiento y que mi blog les había ayudado. Otras personas me preguntaban si podían usar mis publicaciones para sus lecciones en la Iglesia o en discursos sacramentales.</p>
<p>Mientras todo esto ocurría, me sentí muy humilde al saber que estaba ayudando a personas a través de mi experiencia y mis palabras.</p>
<h2>Una decisión de volver</h2>
<p>Durante el año pasado, aprendí que a veces el Señor nos pide cumplir con mandamientos que no entendemos. A veces Él nos pide hacer algo muy difícil cuando nos sentimos extremadamente débiles. Otras veces nos pide que hagamos más cosas que las que nosotros pensamos que somos capaces de hacer. Pero, en la medida que le ponemos a Él en primer lugar, las bendiciones llegan.</p>
<p>Dos meses después del funeral, Ian y yo pudimos asistir a la conferencia general de abril en Salt Lake City.</p>
<p>Cerca de una semana después, Ian y yo estamos conversando y me confesó que durante la conferencia general sintió una fuerte impresión del Espíritu de que necesitaba terminar su misión. Eso había estado en su mente la semana completa y estaba ansioso por volver.</p>
<p>Ian se fue dentro de las siguientes dos semana. Se fue tranquilo y se lo comentó solo a pocas personas. La devoción de mi hermano por el Señor me ayudó para superar mi pena de verle partir de nuevo.</p>
<h2><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19755.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2179" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19755.jpg" alt="19755" width="461" height="310" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19755.jpg 461w, https://losmormones.org/files/2015/03/19755-300x202.jpg 300w" sizes="(max-width: 461px) 100vw, 461px" /></a></h2>
<h2>Nunca estamos solos</h2>
<p>Ha pasado un año desde el fallecimiento de mi familia. La gente aún me pregunta cómo estoy. No siempre tengo la respuesta para eso.</p>
<p>Hay días que son intensamente difíciles. A veces hay días en que duele levantarse en la mañana. Aún pienso muchas veces en el día en mi mamá, mi papá, Keegan y Liam.</p>
<p>Ha sido un año dura para mi y mi familia, por decirlo menos, pero también a sido un año de bendiciones. Las tiernas misericordias del Señor nunca cesan. Mi misión me ayudó para prepararme para estas experiencias; no obstante, al regresar a casa fue cuando tuve que poner sinceramente a prueba aquellas lecciones. Descubro que cuando no leo mis escrituras, o si no me doy el tiempo para realmente hablar con mi Padre Celestial, ahí es cuando entra el adversario. He aprendido que no puedo hacer esto sin la ayuda de mi amoroso Padre Celestial.</p>
<p>También he llegado a amar, apreciar y entender mejor la Expiación de Jesucristo. Sé que nunca la entenderé por completo durante mi etapa probatoria en el plan eterno del Padre Celestial, pero tengo un firme testimonio de eso. He llegado a darme cuenta que la Expiación no es solo para que podamos arrepentirnos, la Expiación fue un acto de servicio por amor a nosotros y se llevó a cabo para que podamos arrepentirnos y estar con nuestras familias terrenales y nuestra familia celestial para siempre.</p>
<p>Y por eso estoy eternamente agradecida.</p>
<p>A menudo reflexiono sobre esa bendición apostólica que se me dió como misionera y me he llegado a dar cuenta que la bendición del élder Holland fue cumplida. Mi familia está bien. No, ellos no están con Ian y conmigo ahora, pero ellos siempre están cerca de nosotros. Están más seguros de lo que nunca antes pudieron estarlo aquí en la tierra.</p>
<p>Somos una familia eterna y el Padre Celestial guardó su promesa de mantener a mi familia a salvo si Ian y yo servíamos nuestras misiones con todo nuestro corazón, poder, miente y fuerza. Y siempre nos esforazaremos para ser dignos de esa promesa al seguir cumpliendo con nuestras misiones en esta tierra.</p>
<p>Descubre más de Parrish en su blog: <a href="http://jensparrish8.blogspot.com/">jensparrish8.blogspot.com</a></p>
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		<title>5 cosas que me ayudaron a superar la muerte de un ser querido</title>
		<link>https://losmormones.org/1927/5-cosas-que-me-ayudaron-a-superar-la-muerte-de-un-ser-querido</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Isaac Angulo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Jan 2015 17:08:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los Mormones]]></category>
		<category><![CDATA[mormonismo]]></category>
		<category><![CDATA[mormon]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="458" height="307" src="https://losmormones.org/files/2015/01/Family-Hug.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/01/Family-Hug.jpg 458w, https://losmormones.org/files/2015/01/Family-Hug-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 458px) 100vw, 458px" />Este artículo fue escrito originalmente por Andrew Devey. El artículo original se puede encontrar en AggieLandMormons.org  Este pasado fin de semana se cumplieron 5 años desde que mi padre falleció. Aunque sabíamos que esto pasaría y nos habíamos estado preparando para ello durante días, semanas, meses, incluso años, la angustia era y sigue estando ahí. En &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="458" height="307" src="https://losmormones.org/files/2015/01/Family-Hug.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/01/Family-Hug.jpg 458w, https://losmormones.org/files/2015/01/Family-Hug-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 458px) 100vw, 458px" /><p><em>Este artículo fue escrito originalmente por <i>Andrew Devey</i>. El artículo original se puede encontrar en AggieLandMormons.org </em></p>
<p>Este pasado fin de semana se cumplieron 5 años desde que mi padre falleció.<br />
Aunque sabíamos que esto pasaría y nos habíamos estado preparando para ello durante días, semanas, meses, incluso años, la angustia era y sigue estando ahí. En preparación para escribir este articulo, he reflexionado sobre la semana en la que falleció mi padre y las cosas que he hecho desde ese momento para seguir adelante. Se me ocurrieron cinco cosas que me ayudaron, y que podrían ayudar a los demás, a superar la muerte de un ser querido.</p>
<p><strong>Aceptar Ayuda</strong></p>
<p>El domingo antes del funeral de mi padre y de mi boda, me acuerdo esperar en la iglesia durante casi una hora mientras mi madre hablaba con la presidenta de la Sociedad de Socorro de mi barrio y otros amigos que estaban queriendo ayudar de alguna manera. Había muchas cosas, que teniamos que hacer, y ella aceptó toda la ayuda ofrecida. De ninguna manera se podría haber hecho sin la bondad de todos los que ayudaron . Senti el más profundo sentimeinto de comunidad y amor durante ese tiempo.</p>
<p><strong>Mantener relaciones arraigadas</strong></p>
<p>Me encantaba escuchar a mi padre contar historias de momentos de diversión con sus amigos de la infancia, compañeros de misión y compañeros de clase de la universidad. Su risa era contagiosa, y sus historias prácticamente se han convertido en leyenda en nuestra casa. Me encantan las relaciones que valoraba con sus amigos y familia, y trato de mantenerlas. Además, las relaciones que tengo se fortalecieron durante momentos dificiles. Recuerdo el calor de los abrazos que recibí de ellos, y las amables palabras alentadoras.</p>
<p><strong>Memorias</strong></p>
<p>Como se mencionó anteriormente, muchas de las historias de mi padre son legendarias en mi mente. Puedo contar muchos de ellas con el mismo detalle que las dijo Ha sido una cosa maravillosa para mí para grabar estas historias y otras de amigos y familiares.</p>
<p><strong>Disfrute de la Celebración</strong></p>
<p>Todas las muertes están llenas de tristeza y angustia, pero podemos elegir reflexionar sobre las bendiciones y logros de la vida del difunto. Me encantó el funeral de mi padre. Estoy seguro de que muchas personas sintieron que fue demasiado largo y prolongado, pero aun asi tenía la esperanza que nunca terminara. Cada año, escucho el audio del evento y rio hasta que lloro y luego lloro un poco más. El funeral abarco todas las facetas de su vida y fue una verdadera celebración de la misma.</p>
<p><strong>Reflexiones sobre el Plan de Salvación</strong></p>
<p>Llega un momento en que el testimonio de todo el mundo se pone a prueba. Es ahi cuando uno tiene que tomar una mirada profunda y decidir si realmente cree lo que dice que cree. Siempre supe que yo creía en el plan de salvación y la vida eterna junto a mi familia después de esta vida, pero cuando tuve que enfrentarme a ese momento, yo sabía que todo era cierto. Ahora espero que llegue el día de la resurrección cuando pueda ver a mi padre otra vez en un cuerpo sano y perfeccionado, sera ahi cuando viva con aquellos que siempre ame eternamente.</p>
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		<title>Superando una crisis de fe</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 May 2014 15:22:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Mi primo y su esposa tienen cuatro hijas, pero perdieron a dos hijos varones cuando estos eran niños. Cuando su segundo hijo estaba en el hospital, sintiéndose que desfallecía a pesar de un excelente cuidado, mi primo afligido dijo que se sentía muy impactado, y que trataba de entender qué era lo que faltaba, cuán verdaderos &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Mi primo y su esposa tienen cuatro hijas, pero perdieron a dos hijos varones cuando estos eran niños. Cuando su segundo hijo estaba en el hospital, sintiéndose que desfallecía a pesar de un excelente cuidado, mi primo afligido dijo que se sentía muy impactado, y que trataba de entender qué era lo que faltaba, cuán verdaderos eran sus cimientos y en qué podía creer.</p>
<p>El crítico de cine Gene Siskel una vez le preguntó a Oprah Winfrey, «¿Qué sabes con certeza?” Ella sintió que la habían agarrado desprevenida y dijo que tenía que pensarlo. Con el tiempo, ella pudo contestar esa pregunta, y también comenzó a hacer la misma pregunta a otras personas. En esencia, era la pregunta que mi primo se estaba haciendo en aquel momento devastador: «¿Qué sé yo con certeza?» Cuando sintió que todo en su vida se destruyó, él se hacía esa pregunta. Estaba buscando una respuesta dentro de sí.</p>
<p><strong>Si Dios existe, entonces ¿Por qué permite que sucedan cosas malas?</strong></p>
<p>Es una pregunta antigua: «Si Dios es omnisciente, todopoderoso y lleno de amor, entonces ¿Por qué permite que sucedan cosas malas?» Algunas de las respuestas que ofrecen la gente con la esperanza de brindar consuelo son: los caminos de Dios no son los caminos del hombre; el mal ocurre porque <span id="more-879"></span>Dios permite que Sus hijos ejerzan el libre albedrío; Dios quiere que Sus hijos crezcan personal y espiritualmente por medio del sufrimiento. Aunque cada una de estas respuestas ofrece verdades que considerar, a menudo no proporcionan la ayuda esperada. Cuando las pruebas son largas o se intensifican, es común que la gente pierda la esperanza de ser aliviados o ayudados Dios.</p>
<p><strong>«¿Por qué me pasa esto?»</strong></p>
<p>Cuando sabemos que hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para ser obedientes a los mandamientos de Dios, nos puede tomar por sorpresa un desastre del cual no éramos merecedores. En nuestro dolor, clamamos: «¿Por qué me pasa esto?» Y si es que la ayuda de Dios no viene rápidamente, podemos interiorizar el problema incluso más profundamente y preguntarnos cuán imperfectos somos o cuán merecedores de la angustia somos, o podríamos cuestionarnos por qué somos irrelevantes y preguntarnos: «¿Por qué Dios no se preocupa por mí?»</p>
<p>Todas las preguntas que hacemos mientras tratamos de entender nuestras creencias fundamentales, lo que sabemos a ciencia cierta, puede llevarnos a cuestionar nuestra creencia en Dios, al menos temporalmente.</p>
<p><strong>Primero obedece, expresa gratitud, y pide con fe</strong></p>
<p>Mi primo y su esposa siguieron adelante haciendo lo que siempre habían hecho: obedecieron a Dios, expresaron gratitud, y continuaron suplicando ayuda a Dios.</p>
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<li> Para José Smith (Joseph Smith), el primer presidente y profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (inadvertidamente llamada la Iglesia Mormona), el Señor Jesucristo declaró: «Yo, el Señor, estoy obligado cuando hacéis lo que os digo; mas cuando no hacéis lo que os digo, ninguna promesa tenéis «(Doctrina y Convenios 82:10). Esto quiere decir que, cuando somos obedientes a los mandamientos de Dios, Él promete bendecirnos.</li>
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<p><strong>Expresen gratitud.</strong>  El Señor también dijo: «Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra ninguno está encendida su ira, sino contra aquellos que no confiesan su mano en todas las cosas y no obedecen sus mandamientos» (Doctrina y Convenios 59:21). Una vez, el presidente Spencer W. Kimball (ex presidente de La Iglesia de Jesucristo) escribió que debemos expresar gratitud, incluso por la mejora más pequeña en nuestras situaciones. A menudo pienso en su consejo cuando estoy pasando por un desafío, así que busco cualquier cambio incremental por el cual puedo agradecer a Dios. El darnos cuenta de la mejora y al expresar gratitud por eso, nos ayuda a reconstruir nuestra confianza en Dios.</p>
<p><strong>Oren fielmente pidiendo ayuda.</strong>  En el Libro de Mormón, el profeta Mormón escribió: «He aquí, os digo que quien crea en Cristo, sin dudar nada, cuanto pida al Padre en el nombre de Cristo, le será concedido; y esta promesa es para todos, aun hasta los extremos de la tierra» (Mormón 9:21).El Señor también dijo: «No juegues» con lo que pides y «no pidas lo que no debes» (D y C 8:10)</p>
<p><strong>«Quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios»</strong></p>
<p><a href="https://www.lds.org/church/leader/richard-g-scott?lang=spa">Elder Richard G. Scott, uno de los apóstoles de la iglesia de Jesucristo </a> , aconsejó:</p>
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<p>“Vemos sólo una ínfima parte del plan eterno que El creó para nosotros. Aunque te duela, confía en El con Su perspectiva eterna. Ten paciencia cuando se te pida que esperes cuando quieres una solución inmediata. Tal vez Él te pida que hagas algo totalmente contrario a lo que tu deseas. Ejerce la fe y dile: “Que se haga tu voluntad”. Si lo haces fielmente, estas experiencias te preparan para mayores bendiciones. Siendo tu Padre, Él quiere tu felicidad eterna, tu desarrollo continuo y el aumento de tu capacidad. Su deseo es compartir contigo todo lo que Él tiene. El camino que debes recorrer en la vida puede ser muy diferente que el de otras personas. Quizá no siempre sabrás por que El hace lo que hace, pero puedes saber que Él es perfecto en su justicia y misericordia. Él no te hará sufrir ninguna consecuencia, dificultad o carga que no sea para tu bien..</p>
<p>A medida que consideramos lo que sabemos a ciencia cierta, podemos «quedarnos tranquilos» y recordar que sabemos que Dios existe (Salmos 46:10). Incluso a través de la experiencia más turbulenta, Dios habla paz a nosotros. Él busca calmarnos y consolarnos a través del Espíritu Santo. Cuando los primeros miembros de La Iglesia de Jesucristo estaban soportando una intensa persecución y depravación, José Smith oró a Dios por Su consuelo. La respuesta que recibió del Señor le recordó, y a nosotros, de la perspectiva eterna de Dios de nuestra vida en la tierra: «Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento» (D. y C. 121:7).</p>
<p>Cuando podemos ver más allá del momento inmediato de dificultad, podemos vislumbrar un significado más profundo de nuestro sufrimiento. Este recordatorio, de que somos hijos de Dios que tienen una experiencia mortal, es una luz que en la que nos podemos centrar a medida que caminamos por la oscuridad de nuestros días dolorosos.</p>
<p>Podemos hacernos preguntas útiles: «¿Qué quiere Dios que aprenda de esto?» «¿Cómo puedo hacer que mi vida sea mejor debido a que he pasado por esta experiencia?» «¿Cómo esta experiencia me ayudará a entender y servir a los demás?»</p>
<p><strong>Reconozcan la evidencia de que Dios está en el mundo</strong></p>
<p>Mientras esperamos el alivio de Dios, podemos notar que Dios bendice y ayuda a otras personas. A menudo veo Su mano en la vida de alguien más, y en vez de preguntarme por qué me retiene Su ayuda, me susurro: «¿Te das cuenta? Dios está cerca. Espéralo». Me recuerdo que soy Su hijo, que Él está al tanto de mí, que soy importante para Él, y que Él me ayudará cuando sea el momento adecuado.</p>
<p>Richard G. Scott también explicó que Dios nos ama perfectamente y que «no requeriría que [nosotros] experimentásemos un momento de mayor dificultad más allá de lo estrictamente necesario para [nuestro] beneficio personal o para el de los que [nosotros] amamos.»</p>
<p><strong>Recuerden</strong></p>
<p>En el Libro de Mormón, se les pidió a los nefitas recordar a menudo cuán bueno era Dios con los israelitas. (Véase, por ejemplo, 1 Nefi 17:23-31.) El punto que Nefi estaba haciendo entender a sus hermanos es pertinente para nosotros en nuestras dificultades: si Dios era bueno con ellos, Él también será bueno con nosotros. Podemos recordar nuestras propias experiencias y todas las veces pasadas en que Dios nos ayudó. Él lo volverá a hacer.</p>
<p><strong>Pongan las pruebas en perspectiva</strong></p>
<p>Día tras día, semana tras semana, la vida se hizo de nuevo llevadera para mi primo. Cuando mira hacia atrás, ve que Dios estuvo con él y con su familia durante el fallecimiento de sus dos hijos. Él se aferra a su fe en Dios de que verá otra vez  a sus hijos y que su familia estará unida eternamente. En la búsqueda de lo que sabía a ciencia cierta, se dio cuenta que él sabía que Dios lo amaba y a su familia, y que aún podía confiar en Él, a pesar de lo que estaba ocurriendo con su familia.</p>
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