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	<title>Jeffrey R. Holland Archives - Los Mormones</title>
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	<description>La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</description>
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		<title>Élder Holland declara el color del vestido</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gsabalones]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2015 16:15:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Líderes mormones]]></category>
		<category><![CDATA[Los Mormones]]></category>
		<category><![CDATA[El vestido]]></category>
		<category><![CDATA[Elder Holland]]></category>
		<category><![CDATA[Jeffrey R. Holland]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="700" height="400" src="https://losmormones.org/files/2015/03/dress-collage.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/dress-collage.jpg 700w, https://losmormones.org/files/2015/03/dress-collage-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" />Hugh Hewitt entravistó recientemente al Elder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, en su estudio en California. Aunque la entrevista se enfocó en el discurso sobre libertad religiosa que Holland dio en la Universidad Chapman, Hewitt empezó la entrevista con una de las preguntas más debatidas de 2015 hasta ahora: ¿El vestido &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="700" height="400" src="https://losmormones.org/files/2015/03/dress-collage.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/dress-collage.jpg 700w, https://losmormones.org/files/2015/03/dress-collage-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /><p>Hugh Hewitt entravistó recientemente al Elder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, en su estudio en California. Aunque la entrevista se enfocó en el discurso sobre libertad religiosa que Holland dio en la Universidad Chapman, Hewitt empezó la entrevista con una de las preguntas más debatidas de 2015 hasta ahora: ¿El vestido es azul y negro o blanco y dorado?</p>
<p>Holland respondió a Hewitt, diciendo,</p>
<blockquote><p>“Por casualidad encendí la tele para ver las noticias esta mañana, y me pareció azul y negro. Pero no sé”.</p></blockquote>
<p>Cuando se le preguntó de qué color le pareció a su esposa, Holland dijo que no le había preguntado y que no se atrevería a hacerlo. Hewitt y su esposa de 32 años se unieron a la polémica del vestido cuando tampoco pudieron ponerse de acuerdo en sus colores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: LDS.net</p>
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		<title>Su familia murió mientra servia misión, una verdadera historia de fe.</title>
		<link>https://losmormones.org/2176/misionera-relata-su-vivencia-luego-de-un-ano-de-la-muerte-de-su-familia</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Yamil Inostroza]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 18:03:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Experiencias misionales]]></category>
		<category><![CDATA[Los Mormones]]></category>
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		<category><![CDATA[vida después de la muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="983" height="673" src="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg 983w, https://losmormones.org/files/2015/03/19750-300x205.jpg 300w" sizes="(max-width: 983px) 100vw, 983px" />Por LDSLiving.com Mientras servía como misionera en la Misión Vancouver Washington, mi familia murió en casa (inclusive mi padre, mi madre y 2 de mis hermanos) a causa de una fuga de monóxido de carbono. Pero hay esperanza de sanación que solo puede ser encontrada a través del evangelio de Jesucristo. El 24 de agosto &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="983" height="673" src="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19750.jpg 983w, https://losmormones.org/files/2015/03/19750-300x205.jpg 300w" sizes="(max-width: 983px) 100vw, 983px" /><p><em>Por LDSLiving.com</em></p>
<p><em>Mientras servía como misionera en la Misión Vancouver Washington, mi familia murió en casa (inclusive mi padre, mi madre y 2 de mis hermanos) a causa de una fuga de monóxido de carbono. Pero hay esperanza de sanación que solo puede ser encontrada a través del evangelio de Jesucristo.</em><span id="more-2176"></span></p>
<p>El 24 de agosto de 2013, el élder Jeffrey E. Holland vino a visitar nuestra misión. Todos los misioneros estaban reunimos en uno de los edificio de la Iglesia, ansiosos de conocerlo. Habló con tal poder que recuerdo el Espíritu testificándome que él era efectivamente un apóstol del Señor y que todo lo que dijo era de Dios.</p>
<p>Recuerdo que nos dio una promesa a cada uno de nosotros. Nos dijo que “al servir sus misiones con todo su corazón, mente y fuerza, sus familias serán protegidas”. Me hice la promesa a mi misma, en ese momento, que sin importar cuan agotada alguna vez me sintiera, iba a servir al Señor lo mejor que pudiera.</p>
<p>El tiempo pasó y enfrenté muchas dificultades. Durante un periodo particularmente difícil le pedí una bendición a uno de mis líderes de zona. En la bendición me dijo que no necesitaba preocuparme por mi hogar, que mi familia estaba segura y permanecerían a salvo a causa de mi decisión de servir. Una vez más, sentí la seguridad de que el Señor guardaría sus promesas.</p>
<p>Pero el 23 de febrero del 2014, justo 3 días después de cumplir un años desde que dejé el Centro de Capacitación Misional, mi vida cambió para siempre.</p>
<p>Eran las 10:30 de una noche de domingo y en el momento en que terminaba de hacer mi oración para ir a dormir, golpearon la puerta. Después de una desconcertante pausa, mi compañera y yo fuimos a responder a la puerta. Ahí estaban las últimas dos personas que hubiéramos esperados que estuvieran: nuestro presidente de misión y su querida esposa, ambos con una expresión de gravedad.</p>
<p>Me dieron un abrazo y en ese momento supe que algo andaba muy, muy mal. Con lagrimas en sus ojos y con voz temblorosa, mi presidente de misión me dijo lo inimaginable. Había ocurrido un accidente en mi casa en Idaho. Durante la noche anterior la casa se había llenado de monóxido de carbono, matando así a mi mamá, mi papá y mis dos hermanos menores, Keegan y Liam.</p>
<p>Estaba tan consternada que no podía respirar. No podía creerlo. Recién había hablado con ellos en Navidad. Recién le había escrito un correo electrónico a mi mamá la semana pasada. Pero, entre más trataba de negarlo, sabía en mi corazón que era verdad. Mi compañera y yo empacamos algunas cosas y pasamos la noche en la casa de misión.</p>
<p>Mi presidente de misión ofreció darme una bendición. Sentí que necesitaba una con urgencia y me dio una poderosa bendición. Aunque no puedo recordar todas las palabras que dijo, si recuerdo la paz que sentí y que me consoló. Sin embargo esa noche me acosté sin poder dormir, el desastre no me había golpeado totalmente aún.</p>
<p>El día siguiente se volvió como una nebulosa mientras recibía muchas cartas de apoyo. Se me permitió hablar con mi tercer hermano, Ian, quién también estuvo lejos de la tragedia porque estaba sirviendo una misión en la Misión Dakota del Sur Rapid City. Ambos estabamos confundidos e inseguros sobre lo que íbamos a hacer sin nuestra familia.</p>
<p>La semana siguiente, volé a Salt Lake City y me encontré con Ian. Habías pasado 18 meses en los que no nos habíamos visto y estaba muy feliz de verlo. Volamos juntos a Pocatello y nos bajamos del avión abrazados. Saludamos a otros miembros de nuestra familia mientras lloraban. Así es como nuestra familia nos vió: unidos en el intento de permanecer juntos y aprender del otro para apoyarnos.</p>
<p>Para mi, el tenerlo conmigo me brindó fortaleza. Eramos inseparables esa semana.</p>
<h2>El funeral</h2>
<p><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19751.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2178" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19751.jpg" alt="19751" width="794" height="534" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19751.jpg 794w, https://losmormones.org/files/2015/03/19751-300x202.jpg 300w" sizes="(max-width: 794px) 100vw, 794px" /></a></p>
<p>Vimos tremendas demostraciones de cariño durante el funeral. Tantas personas asistieron que lo tuvieron que transmitir a dos centros de estaca.</p>
<p>Sabíamos que muchas de las personas que asistirían no eran miembros de la Iglesia. Las personas que hablaron testificaron del plan de salvación y alguien cantó la canción “Sus manos”. El Espíritu era muy fuerte y hubieron muchos que comentaron sobre el sentimiento de paz presente.</p>
<p>Un miembro de los Setenta, el élder Lawrence E. Corbridge, también asistió al funeral y compartió una carta escrita por el presidente Monson para nuestra familia. El presidente Monson escribió: “En este difícil momento, es difícil entender desde una perspectiva mortal, pero necesitamos entender que la muerte es un paso necesario, y su familia se está preparando para unirse otra vez”. Estas palabras y el apoyo que recibimos de la Iglesia entregó mucho consuelo a nuestra familia y mostró a todos en el funeral (miembros y no miembros) que los líderes de la Iglesia se preocupan profunda e individualmente de sus miembros.</p>
<h2>Comenzar una “nueva normalidad”</h2>
<p>No mucho después de eso, estaba hablando con un amigo muy cercano que también había perdido a su madre inesperadamente hace 6 meses. Mientras conversábamos sobre nuestros sentimiento, sobre la vida y sobre lo que ibamos a haber, ella me dijo: “solo trato de descubrir mi nueva normalidad”</p>
<p>Esa frase me golpeó. La vida que conocía antes se había ido y nunca iba a volver a ser lo mismo. Pero mi vida se adaptaría, de alguna manera, al abrupto cambio y algún día volvería a ser “normal” otra vez. Sería diferente, sería nuevo y eventualmente se llegaría a ser mi nueva normalidad.</p>
<p>Al comienzo, en medio del intento de recobrar y encontrar mi “nueva normalidad”, otra pregunta nos perseguía a mi hermano y a mí: “¿cuando van a volver al campo misional?”</p>
<p>Ninguno de nosotros estaba seguro de qué era lo que se esperaba que hiciéramos, pero ambos queríamos hacer lo correcto. Por tanto decidimos que ambos oraríamos por separado para descubrirlo en nuestras mentes y tomar nuestra mejor decisión. Pasaron un par de días e Ian sintió que ya había recibido sus respuesta de inmediato y que tenía la impresión de que debía permanecer en la casa. Yo, por el otro lado, sentía que el Señor no estaba respondiendo mis oraciones.</p>
<p>La mañana del sábado siguiente un claro pensamiento vino a mi mente. Supe que no era yo. Simplemente decía “necesitas escribir un blog sobre tu experiencia”. Pense que era raro. Había blogueado durante mi misión luego que la Primera Presidencia anunciara que los misioneros comenzarían a usar herramientas de proselitismo en línea, pero compartía, más que nada, impresiones sobre las escrituras. Nunca compartí nada muy personal, pero entre más pensaba sobre eso, más sentía que era lo correcto. Había recibido una respuesta. No sabía cómo lo haría, pero la impresión era muy fuerte.</p>
<p>Para seguir mi impresión, comencé a escribir sobre mi experiencia. Mi primera entrada fue corta y simple, explicaba lo que había pasado y el objetivo de mi blog.</p>
<p>No estaba muy segura de qué esperar de todo esto y no sabía si alguien lo iba a leer, pero definitivamente no estaba esperando la respuesta que obtuve. Mis amigos no solo me animaron, sino que también lo compartieron con sus amigos y eso llevó a que personas que nunca había conocido también compartieran mi historia y mi testimonio.</p>
<p>Empecé a recibir mensajes de personas que habían leído mis publicaciones. Algunos me dejaron mensajes de gratitud y me dijeron que mis palabras habían sido la respuesta a sus oraciones. Otros me explicaban que habían perdido a un ser querido pero nunca supieron cómo compartir sus sentimiento y que mi blog les había ayudado. Otras personas me preguntaban si podían usar mis publicaciones para sus lecciones en la Iglesia o en discursos sacramentales.</p>
<p>Mientras todo esto ocurría, me sentí muy humilde al saber que estaba ayudando a personas a través de mi experiencia y mis palabras.</p>
<h2>Una decisión de volver</h2>
<p>Durante el año pasado, aprendí que a veces el Señor nos pide cumplir con mandamientos que no entendemos. A veces Él nos pide hacer algo muy difícil cuando nos sentimos extremadamente débiles. Otras veces nos pide que hagamos más cosas que las que nosotros pensamos que somos capaces de hacer. Pero, en la medida que le ponemos a Él en primer lugar, las bendiciones llegan.</p>
<p>Dos meses después del funeral, Ian y yo pudimos asistir a la conferencia general de abril en Salt Lake City.</p>
<p>Cerca de una semana después, Ian y yo estamos conversando y me confesó que durante la conferencia general sintió una fuerte impresión del Espíritu de que necesitaba terminar su misión. Eso había estado en su mente la semana completa y estaba ansioso por volver.</p>
<p>Ian se fue dentro de las siguientes dos semana. Se fue tranquilo y se lo comentó solo a pocas personas. La devoción de mi hermano por el Señor me ayudó para superar mi pena de verle partir de nuevo.</p>
<h2><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19755.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2179" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/19755.jpg" alt="19755" width="461" height="310" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/19755.jpg 461w, https://losmormones.org/files/2015/03/19755-300x202.jpg 300w" sizes="(max-width: 461px) 100vw, 461px" /></a></h2>
<h2>Nunca estamos solos</h2>
<p>Ha pasado un año desde el fallecimiento de mi familia. La gente aún me pregunta cómo estoy. No siempre tengo la respuesta para eso.</p>
<p>Hay días que son intensamente difíciles. A veces hay días en que duele levantarse en la mañana. Aún pienso muchas veces en el día en mi mamá, mi papá, Keegan y Liam.</p>
<p>Ha sido un año dura para mi y mi familia, por decirlo menos, pero también a sido un año de bendiciones. Las tiernas misericordias del Señor nunca cesan. Mi misión me ayudó para prepararme para estas experiencias; no obstante, al regresar a casa fue cuando tuve que poner sinceramente a prueba aquellas lecciones. Descubro que cuando no leo mis escrituras, o si no me doy el tiempo para realmente hablar con mi Padre Celestial, ahí es cuando entra el adversario. He aprendido que no puedo hacer esto sin la ayuda de mi amoroso Padre Celestial.</p>
<p>También he llegado a amar, apreciar y entender mejor la Expiación de Jesucristo. Sé que nunca la entenderé por completo durante mi etapa probatoria en el plan eterno del Padre Celestial, pero tengo un firme testimonio de eso. He llegado a darme cuenta que la Expiación no es solo para que podamos arrepentirnos, la Expiación fue un acto de servicio por amor a nosotros y se llevó a cabo para que podamos arrepentirnos y estar con nuestras familias terrenales y nuestra familia celestial para siempre.</p>
<p>Y por eso estoy eternamente agradecida.</p>
<p>A menudo reflexiono sobre esa bendición apostólica que se me dió como misionera y me he llegado a dar cuenta que la bendición del élder Holland fue cumplida. Mi familia está bien. No, ellos no están con Ian y conmigo ahora, pero ellos siempre están cerca de nosotros. Están más seguros de lo que nunca antes pudieron estarlo aquí en la tierra.</p>
<p>Somos una familia eterna y el Padre Celestial guardó su promesa de mantener a mi familia a salvo si Ian y yo servíamos nuestras misiones con todo nuestro corazón, poder, miente y fuerza. Y siempre nos esforazaremos para ser dignos de esa promesa al seguir cumpliendo con nuestras misiones en esta tierra.</p>
<p>Descubre más de Parrish en su blog: <a href="http://jensparrish8.blogspot.com/">jensparrish8.blogspot.com</a></p>
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		<title>El Quórum de los Doce antes de ser llamados: Jeffrey R. Holland</title>
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		<dc:creator><![CDATA[mvargas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2015 23:24:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Líderes mormones]]></category>
		<category><![CDATA[Los Mormones]]></category>
		<category><![CDATA[mormonismo]]></category>
		<category><![CDATA[Jeffrey R. Holland]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="700" height="400" src="https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg 700w, https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" />Jeffrey R. Holland sirve como apóstol en el Quórum de los Doce para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Pero ¿sabías que cuando era joven fue premiado por cuatro deportes distintos y que se le consideró el mejor empleado en la estación de servicio en la que trabajaba a causa &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="700" height="400" src="https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" loading="lazy" style="margin-bottom:10px;" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg 700w, https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /><div id="attachment_2153" style="width: 710px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg" rel='prettyPhoto'><img aria-describedby="caption-attachment-2153" loading="lazy" class="size-full wp-image-2153" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg" alt="Retrato de Jeffrey R. Holland cuando niño. Cortesía de LDS.org." width="700" height="400" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2.jpg 700w, https://losmormones.org/files/2015/03/portrait-of-Jeffrey-R.-Holland-as-a-boy-2-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a><p id="caption-attachment-2153" class="wp-caption-text">Retrato de Jeffrey R. Holland cuando niño. Cortesía de LDS.org.</p></div>
<p>Jeffrey R. Holland sirve como apóstol en el Quórum de los Doce para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Pero ¿sabías que cuando era joven fue premiado por cuatro deportes distintos y que se le consideró el mejor empleado en la estación de servicio en la que trabajaba a causa de su trato amistoso? <em>(Artículo de Liahona “Elder Jeffrey R. Holland: Del Quórum de los Doce Apóstoles”)</em>. En la siguiente biografía del apóstol, lee sobre cómo sus experiencias y la influencia ejercida por sus semejantes lo ayudó a convertirse en el poderoso ejemplo de fe que es en la actualidad.<span id="more-2152"></span></p>
<h2>Lecciones aprendidas y enseñadas</h2>
<h3>Llegar a la casa a tiempo</h3>
<p>La mamá de Jeff recuerda lo obediente que su hijo era de niño y adolescente. Cuenta que “nunca me dio problemas. Siempre estuvo activo en la iglesia y magnificó sus deberes del sacerdocio”.</p>
<p>Una de las veces en que demostró su obediencia fue cuando su madre lo dejó ir a una fiesta hasta las 10 de la noche. Cuando vio que eran las 9:45, atravesó corriendo la ciudad de St. George a fin de cumplir con el toque de queda impuesto <em>(“Jeffrey R. Holland”)</em>.</p>
<h3>Una bifurcación y una oración</h3>
<p>Un día, Jeffrey decidió viajar por el día al sur de Utah con Matt, su hijo menor. Jeffrey quería enseñarle los lugares que había recorrido cuando era niño. Para ello, su esposa Patricia les preparó el almuerzo, tras lo cual se marcharon a explorar en un camión.</p>
<p>Al atardecer, cuando se dirigían a casa, se encontraron en una bifurcación desconocido. Como Jeffrey no sabía qué camino tomar, oraron para tomar una decisión. Tanto él como Matt sintieron que la vía de la derecha era la indicada para llevarlos a casa.</p>
<p>No obstante, después de avanzar cerca de 4 metros llegaron a un callejón sin salida. Claramente no era el camino correcto, por lo que retornaron y tomaron el izquierdo. El pequeño Matt le preguntó a su papá por qué se habían equivocado en sentir. Jeff le respondió:</p>
<p>Creo que el deseo del Señor, que su respuesta a nuestra oración, era ponernos en el camino correcto lo más rápido posible, con la certeza, con una comprensión total de que estábamos donde debíamos y que no teníamos de qué preocuparnos.</p>
<p>Dado que habían sentido la impresión de tomar el camino errado primero, pudieron saber “con la misma convicción que el otro era el indicado”. Más adelante, Jeffrey R. Holland declaró que “cuando las cosas no andan bien… Dios espera que oremos, confiemos, creamos y no nos rindamos” <em>(Mensaje Mormón “Caminos equivocados”)</em>.</p>
<div id="attachment_2154" style="width: 834px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-and-his-son-Matt-in-the-Salt-Lake-Tabernacle.jpg" rel='prettyPhoto'><img aria-describedby="caption-attachment-2154" loading="lazy" class="size-full wp-image-2154" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-and-his-son-Matt-in-the-Salt-Lake-Tabernacle.jpg" alt="Jeffrey R. Holland con su hijo Matt en el Tabernáculo de Salt Lake City. Cortesía de LDS.org." width="824" height="536" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-and-his-son-Matt-in-the-Salt-Lake-Tabernacle.jpg 824w, https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-and-his-son-Matt-in-the-Salt-Lake-Tabernacle-300x195.jpg 300w" sizes="(max-width: 824px) 100vw, 824px" /></a><p id="caption-attachment-2154" class="wp-caption-text">Jeffrey R. Holland con su hijo Matt en el Tabernáculo de Salt Lake City. Cortesía de LDS.org.</p></div>
<h2>Noviazgo y matrimonio</h2>
<h3>Cuando conoció a Patricia</h3>
<p>En la secundaria, Jeff adoraba jugar deportes. Era reconocido en basquetbol, fútbol, atletismo y béisbol. Pese a esto, jugar no era el único beneficio que le daba pertenecer a estos equipos, sino que también le permitía acercarse a las animadoras, en especial a Patricia Terry.</p>
<p>Por su parte, Patricia también lo miraba en los partidos. Al respecto comenta: “Jeff siempre fue un buen deportista. Lo que más disfrutaba era verlo jugar basquetbol, admiraba su habilidad en ese juego… sin mencionar que tenía buenas piernas”.</p>
<p>Aun así, la primera impresión que tuvo de él no fue tan halagadora. Recuerda haberle escrito a su prima que había “conocido al chico más inteligente de la escuela, el que al mismo tiempo era terriblemente inmaduro y molestoso”. Sin embargo, “aunque inicialmente no lo soportaba, siempre tuve la impresión que cuando fuera mayor me casaría con él” <em>(Artículo de la revista Ensign “Jeffrey R. Holland: A Style All His Own”)</em>.</p>
<h3>La influencia ejercida por Patricia</h3>
<p>Si bien el joven Jeffrey amaba el Evangelio y era un miembro fiel, como en ese entonces la misión no era considerada como una responsabilidad de los sacerdotes, le atribuye su decisión de servir al Señor a la influencia de Patricia, con quien llevaba dos años saliendo.</p>
<p>“Nadie en mi familia había servido una misión, pero cuando mi relación con Patricia se volvió seria, pude notar que su determinación respecto al tema era firme”.</p>
<p>Así, desarrolló el deseo personal de entregar esos dos años de su vida. Sirvió fielmente en Gran Bretaña, lo cual tuvo un gran impacto en su vida (“Jeffrey R. Holland”; artículo de la revista Ensign “Jeffrey R. Holland: A Style All His Own”).</p>
<h3>El regreso con Patricia</h3>
<p>Pat esperó a Jeffrey durante esos dos años. Sobre la continuación de su romance, comparte: “Cuando llegó, sentimos que teníamos todo lo necesario y en un par de semanas nos comprometimos. Mas se avecinaban muchos cambios. Me iría a Nueva York por un año a estudiar música… Pensamos que si nuestra relación había sobrevivido los dos años de misión y seguía así de bien, no tendríamos problema con un año adicional para que siguiera con mi educación musical”.</p>
<p>Pero en la gran manzana, sus profesores la animaron a quedarse y a seguir trabajando para volverse profesional. Para Jeffrey “fue un momento de decisiones significativas. Por una parte, tenía el drama y glamur de Broadway y Carnegie Hall, y por otra, al insignificante Jeff Holland en St. George, Utah. Afortunadamente, me eligió a mí”.</p>
<p>Pero las oportunidades musicales de Pat en Nueva York no era el único desafío que se aproximaba. Antes que Jeff se fuera a la misión, tenía pensado estudiar medicina, pero al regresar, se decidió por una carrera bastante menos pagada: pedagogía.</p>
<p>Aunque no sabía cómo se lo iba a tomar su novia, para su gran alivio, Pat se mostró muy comprensiva. Le dijo “si quieres enseñar, eso es lo que debes hacer”. Cuando le informó que no tendrían tanto dinero, ella replicó “¿a quién le importa?”. Al poco tiempo, se casaron en el templo de su ciudad <em>(Ensign article “Jeffrey R. Holland: A Style All His Own”; Church News article “Faith is the new general authority’s gift”)</em>.</p>
<h3>Recién casados contra el mundo</h3>
<p>Después de casarse, se fueron a la Universidad Brigham Young para estudiar. Ambos reconocen cuán asustados estaban por tener que enfrentarse a los estudios, trabajo y a un futuro incierto. Jeff describe que “parecía haber tanto en juego. Éramos estudiantes de pregrado buscando nuestro lugar en el sol aunque careciéramos de nombre, rostro e importancia”.</p>
<p>En un momento llegó a sentirse tan abrumado por el futuro que volviéndose a Pat, preguntó “¿Crees que podamos lograrlo? ¿Nos crees capaces de competir con todas estas personas…? ¿Habremos cometido un error? ¿Deberíamos rendirnos y volver a casa?” Aunque ella misma estuviera muerta de miedo, respondió “Claro que podemos con esto”. Y así fue. Enfrentaron sus miedos juntos y siguieron adelante (However Long and Hard the Road).</p>
<div id="attachment_2155" style="width: 398px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-and-Patricia-Holland.jpg" rel='prettyPhoto'><img aria-describedby="caption-attachment-2155" loading="lazy" class="size-full wp-image-2155" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-and-Patricia-Holland.jpg" alt="Jeffrey and Patricia Holland. Cortesía de LDS.org." width="388" height="300" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-and-Patricia-Holland.jpg 388w, https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-and-Patricia-Holland-300x232.jpg 300w" sizes="(max-width: 388px) 100vw, 388px" /></a><p id="caption-attachment-2155" class="wp-caption-text">Jeffrey and Patricia Holland. Cortesía de LDS.org.</p></div>
<h2>Llamado a servir</h2>
<h3>“Darme cuenta de lo que tenía”</h3>
<p>Jeff llevaba tan sólo dos semanas en el campo misional cuando tuvo una experiencia que cambiaría su perspectiva de vida para siempre. Una vez, el miembro de la iglesia de 80 años que constantemente arreglaba sin costo alguno las bicicletas de los misioneros, les fue a pedir una bendición de salud para su esposa enferma.</p>
<p>Aquella noche lluviosa, la hermana estaba muy enferma, casi muriendo. Sufría tantos dolores que llevaba dos días sin dormir. Después de bendecirla, cuando estaban a punto de partir, el hermano bajó las escaleras y con lágrimas en los ojos, les dijo que dormía. Tiempo después, Jeffrey R. Holland manifestó:</p>
<p>Recuerdo haber salido a la lluvia sollozando, consciente de una revelación espiritual –una especie de sentimiento en el que me ‘di cuenta de lo que tenía’. A lo largo de mi misión, viví experiencias mucho más milagrosas que ésa, pero ninguna me tocó más profundamente que ésta, la que provocó que yo, un joven promedio criado en la Iglesia, graduado de seminario en una ciudad al sur de Utah que nunca había ido a ninguna parte, examinara mis propios valores, sacerdocio y fe –comprobando así que los tenía y funcionaban.</p>
<p>Para Jeffrey, la misión fue “el momento espiritual más decisivo de [su] vida” y no fue más que el comienzo.</p>
<h3>El sacrificio de sus padres</h3>
<p>Para costearse la misión, Jeffrey vendió algunas de sus pertenencias y ahorró. En ese entonces, los valores no estaban normalizados, lo que implicaba que cada misionero debía pagar el costo específico de la misión que le era asignada. La misión Británica era una de las más caras, por lo que Jeff no tenía la certeza acaso conseguiría mantenerse más allá de unos cuantos meses, pero se marchó con fe en que lo lograría.</p>
<p>Durante su servicio, sus padres también salieron a la misión como matrimonio, de hecho, les tocó en el mismo sector. Jeffrey bromea diciendo que es el único misionero que pudo despedirse de sus papás en los dos términos de su misión. No obstante, con sus padres proclamando el Evangelio en el extranjero, llegó a casa sin saber cómo pagaría la universidad, comida, alojamiento o su matrimonio.</p>
<p>Se dirigió al banco, donde fue atendido por un amigo de la familia a quién le preguntó cuánto dinero quedaba en su cuenta. El gerente lo miró sorprendido y contestó “¿Por qué la pregunta? Está todo en tu cuenta ¿No te dijeron tus padres? Como querían ayudarte lo más posible para cuando retomaras tu vida luego de la misión, no sacaron nada de tus ahorros. Pensé que lo sabrías”.</p>
<p>Con el tiempo se enteró que durante dos años su papá no se había comprado un terno, ni una camisa, ni siquiera un par de zapatos, sin mencionar que su mamá había trabajado en una multitienda para costear la misión de Jeff. Comentó “En esta Iglesia ¿cuántos padres no hacen lo mismo? ¿cuántas madres no entran a trabajar para ayudar a sus hijos como lo hizo la mía?” (General Conference talk “Because of Your Faith” ; Liahona article “Elder Jeffrey R. Holland: Of the Quorum of the Twelve Apostles”).</p>
<h2>Errores en el camino</h2>
<h3>El gozo de la paternidad</h3>
<p>Cuando Jeffrey entró a Yale, se hallaba muy estresado debido al trabajo, sus estudios y llamamiento. Por esta razón, cuando volvió a casa un día y se enteró que Matt, su hijo de cinco años, había respondido mal a su mamá, perdió los estribos. Lo regañó con severidad tras lo cual envió al niño sollozante a orar solo a su pieza. Pat no emitió ningún comentario respecto a lo sucedido, pero Jeff narra “no fue necesario ¡Me sentí fatal!”.</p>
<p>Esa noche, le costó mucho conciliar el sueño y cuando lo logró, tuvo un sueño bastante interesante. Soñó que con Matt cargaban dos autos para una mudanza. Le decía a Matt que condujera uno de los vehículos a lo que el pequeño replicaba “Papi, no me dejes. No sé cómo hacerlo, soy muy pequeño”. Pero Jeff se iba conduciendo el otro auto.</p>
<p>Más adelante en el sueño, Jeff se daba cuenta de lo que había hecho. Salía del vehículo y corría de vuelta a su hijo. De camino, veía el auto que Matt debía conducir. Estaba estacionado a un lado de la carretera mientras un anciano cuidaba al pequeño que jugaba y ya había perdonado a su padre. Jeff agradeció al anciano mas se sintió avergonzado cuando éste lo reprendió, “No debería haber dejado a su hijo solo con una tarea tan difícil entre manos. Nunca se le habría pedido a usted algo semejante”.</p>
<p>Cuando hubo despertado, se apresuró a la habitación de su hijo y lo despertó. Con los ojos llenos de lágrimas lo acunó mientras se disculpaba diciéndole que en ocasiones los papás se equivocaban pero que lo amaba. “Le dije que me sentía honrado de ser su padre y que intentaría con todas mis fuerzas de ser digno de tan grandiosa responsabilidad”. (Tanto en la Tierra como en el Cielo).</p>
<h3>Tratando de viajar entre países</h3>
<p>Como iba a hacer un posgrado en Yale, Jeff y su familia empacaron sus pertenencias y abandonaron St. George a fin de emprender el largo viaje hacia Connecticut. Habían recorrido 54 kilómetros cuando el auto quedó en pana.</p>
<p>Cuando se hubo asegurado que su familia estaba bien, se dispuso a caminar al pueblo de Kanarraville para abastecerse de agua. Un buen hombre lo llevó en auto de vuelta al lugar del incidente, entre ambos arreglaron el desperfecto y volvieron a St. George.<br />
Jeff mandó a revisar el auto pero los mecánicos no dieron con ninguna falla. Fue así como la familia Holland retomó el viaje a Connecticut. Más o menos en el mismo lugar, el auto volvió a detenerse, por lo que Jeff acudió al mismo pueblo de la vez anterior.</p>
<p>Como ya era la segunda vez, se sintió avergonzado cuando el hombre que le dio agua le dijo “O hay un hombre que se ve igual a usted o necesita un nuevo radiador para su auto”. Le dio un aventón hacia su vehículo, tras lo cual le preguntó:</p>
<p>-¿Cuánto han viajado?</p>
<p>-34 millas</p>
<p>-¿Y cuánto más les falta?</p>
<p>-2600 millas</p>
<p>-Bueno, puede hacer ese viaje con su esposa e hijos pero no sobrevivirán si siguen conduciendo en ese auto. Y tenía razón <em>(General Conference talk “An High Priest of Good Things To Come”)</em>.</p>
<div id="attachment_2156" style="width: 395px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-with-his-wife-and-children.jpg" rel='prettyPhoto'><img aria-describedby="caption-attachment-2156" loading="lazy" class="size-full wp-image-2156" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-with-his-wife-and-children.jpg" alt="Jeffrey R. Holland con su esposa e hijos. Cortesía de LDS.org." width="385" height="307" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-with-his-wife-and-children.jpg 385w, https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-with-his-wife-and-children-300x239.jpg 300w" sizes="(max-width: 385px) 100vw, 385px" /></a><p id="caption-attachment-2156" class="wp-caption-text">Jeffrey R. Holland con su esposa e hijos. Cortesía de LDS.org.</p></div>
<h2>Elecciones y cambios</h2>
<h3>Decisiones académicas</h3>
<p>Jeffrey obtuvo un magíster en educación religiosa en BYU. Dio clases de instituto en Hayward, California y Seattle, Washington antes de decidir continuar perfeccionándose. Entró a Yale en dónde trabajó con ahínco para conseguir otro magíster y doctorado en Estudios Estadounidenses a la vez que servía en la presidencia de estaca y como maestro de instituto.</p>
<p>Después de graduarse, se le presentaron tres oportunidades laborales: quedarse enseñando en Yale, enseñar en BYU o hacer clases de instituto. La tercera opción era la menos probable de todas, pero cuando Jeff y Pat oraron al respecto, ambos sintieron que era la indicada. “Mis profesores me creyeron loco. No podían concebirlo”.</p>
<p>Sin embargo, poco después de comenzar a enseñar en el instituto de Salt Lake City, las razones de su decisión se volvieron evidentes. Fue llamado como director de la Asociación de Mejoramiento Mutuo del Sacerdocio de Melquisedec y decano de educación religiosa en BYU. Finalmente, aceptó el llamamiento de comisionado de educación de la Iglesia <em>(Ensign article “Jeffrey R. Holland: A Style All His Own”)</em>.</p>
<h3>Nuevo presidente de BYU</h3>
<p>Cuando Jeffrey servía como comisionado de educación de la Iglesia, la Primera Presidencia le pidió hablar con él. Le dijeron que deseaban que fuera el nuevo presidente de BYU. Muy sorprendido, exclamó “¡Presidente Kimball, debe estar bromeando! A lo que Spencer W. Kimball respondió: “Hermano Holland, en esta oficina no bromeamos muy a menudo”.</p>
<p>Dejando de lado su reacción inicial, Jeffrey disfrutó mucho ese trabajo. Comenta que BYU “es un lugar muy querido para mí” pues sirvió en aquel lugar por nada menos que nueve años <em>(Artículo de Liahona “Elder Jeffrey R. Holland: Del Quórum de los Doce Apóstoles”)</em>.</p>
<div id="attachment_2157" style="width: 398px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland.jpg" rel='prettyPhoto'><img aria-describedby="caption-attachment-2157" loading="lazy" class="size-full wp-image-2157" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland.jpg" alt="Jeffrey R. Holland. Cortesía LDS.org." width="388" height="391" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland.jpg 388w, https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-150x150.jpg 150w, https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-298x300.jpg 298w, https://losmormones.org/files/2015/03/Jeffrey-R.-Holland-90x90.jpg 90w" sizes="(max-width: 388px) 100vw, 388px" /></a><p id="caption-attachment-2157" class="wp-caption-text">Jeffrey R. Holland. Cortesía LDS.org.</p></div>
<h3>Después de ser llamado Apóstol</h3>
<p>A través de estos años de aprendizaje y enseñanza, Jeff y Pat criaron tres hijos. Cuando formaba parte del Primer Quórum de los Setenta, Jeffrey R. Holland fue llamado a servir como apóstol del Quórum de los Doce el primero de abril de 1989 <em>(“Elder Jeffrey R. Holland”)</em>.</p>
<p><a href="http://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Holland2.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2158" src="https://es.elds.org/losmormones-org/files/2015/03/Holland2.jpg" alt="Holland2" width="600" height="526" srcset="https://losmormones.org/files/2015/03/Holland2.jpg 600w, https://losmormones.org/files/2015/03/Holland2-300x263.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>En el mensaje compartido en la Conferencia General titulado “An High Priest of Good Things To Come” Jeffrey R. Holland anima a los miembros de la Iglesia a perseverar hasta el fin:</p>
<p>No se rindan. No abandonen. Sigan caminando, Sigan intentándolo. La ayuda y la felicidad los esperan… Mantengan su frente en alto. Todo mejorará. Confíen en Dios y crean que lo mejor está por venir.</p>
<p>En la actualidad, Jeffrey R. Holland vive como un poderoso ejemplo de fe, fuerte en el Evangelio y creyente de las palabras de Dios.</p>
<p>Para saber más sobre Jeffrey R. Holland, visita su<a href="https://www.facebook.com/lds.jeffrey.r.holland"> página de Facebook</a> o visita los siguientes enlaces:</p>
<ul>
<li>LDS.org article <a href="https://www.lds.org/prophets-and-apostles/what-are-prophets/bio/jeffrey-r-holland?lang=eng">“Jeffrey R. Holland”</a></li>
<li>LDS.org article <a href="https://www.lds.org/church/leader/jeffrey-r-holland?lang=eng">“Elder Jeffrey R. Holland”</a></li>
<li>Ensign article <a href="https://www.lds.org/ensign/1983/06/jeffrey-r-holland-a-style-all-his-own?lang=eng">“Jeffrey R. Holland: A Style All His Own”</a></li>
<li>Liahona article <a href="https://www.lds.org/liahona/1995/08/elder-jeffrey-r-holland-of-the-quorum-of-the-twelve-apostles?lang=eng">“Elder Jeffrey R. Holland: Of the Quorum of the Twelve Apostles”</a></li>
<li>Church News article <a href="http://www.ldschurchnewsarchive.com/articles/18777/Faith-is-new-general-authoritys-gift.html">“Faith is the new general authority’s gift”</a></li>
</ul>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://losmormones.org/2152/el-quorum-de-los-doce-antes-de-ser-llamados-jeffrey-r-holland">El Quórum de los Doce antes de ser llamados: Jeffrey R. Holland</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://losmormones.org">Los Mormones</a>.</p>
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